Así soñé.Le colgué mis aretes al árbol.
Sonreía.
Amarré mis zapatos en sus raíces.
Bailaba.
Mi suéter al rededor de su tronco lo cubría del viento. Aún así el viento movía sus ramas y hojas.
El gato no dejaba de maullar.
Yo iba quedándome desnuda, frente al árbol
Me dí una carcajada.
Era un grito entre desesperación y alegría.
O desesperación por que la alegría llegara.
Un, dos, tres.
Conté los pasos.
Estaba a tres pasos del árbol.
Lo miré. Lo abracé. Lo sentí. Lo adapté. Lo transformé...
Nos transformamos
Y me volví árbol.
Ayer me regalaron unos aretes...(:
1 comentario:
¡Euforia surrealista!
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