Guillermo McGill: Batería
Javier Colina: Contrabajo
Blas Córdoba "El Kejío": Voz, Palmas
Tomás Moreno Tomasito: Zapateado, Palmas
Israel Suárez Piraña: Cajón, Palmas
We make our own world... Welcome to mine...

En la antigua China, había un pequeño poblado cerca del bosque en donde mandaba un dragón. El dragón era un dictador, que hacía sufrir al pueblo. Había muchos hombres de la aldea que habían querido matarlo, pero no habían podido pues el dragón había demostrado ser mas poderoso. Cada vez que alguien se atrevía a entrar al castillo del Rey, los mayordomos del lugar salían para informar al pueblo: "Señores, su héroe ha muerto. Viva el dragón!" Así fueron pasando cientos de hombres derrotados por la bestia, hasta que un día, un niño decidió trabajar duro, y prepararse para luchar y matarlo de una vez por todas. Cuando creció, era ya un hombre joven, fuerte, con inteligencia y muy audaz, entonces estaba listo. Entró al castillo del dragón para enfrentarlo, peleó contra el hasta cortarle la cabeza. Los mayordomos maravillados le dijeron: "Señor nuestro, ahora, tú eres dueño de ésta tierra, todas las riquezas serán para tí y el pueblo te seguirá. Eres en nuevo Rey!" Los hombres llevaron al triunfador a recorrer todo el castillo, se iban abriendo nuevas puertas, y en cada una de ellas había muchas joyas y oro. El castillo estaba hecho de marfil, con pilares de plata. Había alfombras de seda, y lámparas de diamantes. Pero cada vez que nuestro héroe se adentraba al castillo, le salían escamas y colmillos, las uñas se le convertían en garras y sus ojos en lugar de ser brillantes, se tornaron turbios. Los mayordomos salieron e informaron al pueblo: "Señores, su héroe ha muerto. Viva el dragón!"
